Stephen A. Smith se subió a su tribuna esta semana, como suele hacer, y expuso su argumento para que Luka Doncic se llevara el trofeo de MVP. ¿Y sabes qué? No se equivoca. Ni un poquito. Es fácil descartar a Stephen A. como un charlatán, pero a veces el tipo simplemente acierta. Esta es una de esas veces.
Doncic no solo está acumulando números; está cargando a los Dallas Mavericks sobre su espalda, noche tras noche, de una manera que pocos otros en la liga lo están haciendo en este momento. Los Mavs se encuentran con un récord de 45-29 al 29 de marzo, luchando por un puesto en los playoffs en una Conferencia Oeste muy competitiva. Gran parte de ese éxito, quizás la mayor parte, recae directamente sobre los hombros de Luka.
Mira la producción bruta: Doncic promedia la asombrosa cifra de 34.0 puntos, 9.1 rebotes y 9.8 asistencias por partido. Esos no son solo números de MVP; son históricos. Está en camino de convertirse en el segundo jugador en la historia de la NBA, después de Oscar Robertson, en promediar más de 30 puntos, más de 9 rebotes y más de 9 asistencias en una temporada. Y Robertson lo hizo en 1961-62, una era completamente diferente del baloncesto. Eso por sí solo debería colocarlo en la cima de la conversación.
Piensa en el partido del 29 de marzo contra los Sacramento Kings. Doncic anotó 26 puntos, 12 asistencias y 9 rebotes, ayudando a los Mavs a asegurar una crucial victoria a domicilio por 107-103. Solo dos noches antes, el 27 de marzo, destrozó a los Utah Jazz con 29 puntos, 12 rebotes y 13 asistencias en una victoria por 115-105. Estas no son explosiones aisladas; este es su procedimiento operativo estándar. Está amenazando con un triple-doble cada vez que pisa la cancha.
El caso es que la plantilla de los Mavericks, aparte de Kyrie Irving, no está precisamente repleta de All-Stars. Tienen jugadores de rol sólidos como Daniel Gafford y P.J. Washington, pero si sacas a Luka de esa alineación, son un equipo de lotería. Así de simple. La calificación ofensiva del equipo con Doncic en la cancha es de 122.9, pero se desploma a 109.1 cuando se sienta. Eso es una diferencia de 13.8 puntos. Esa es la definición de valor.
Nikola Jokic y Shai Gilgeous-Alexander están teniendo temporadas fantásticas, absolutamente. La eficiencia de Jokic es ridícula, y SGA ha llevado a los Thunder a alturas inesperadas. Pero ninguno de ellos está cargando la misma carga, el mismo peso puro de expectativa y creación, que Doncic para Dallas. Jokic tiene a Jamal Murray, Michael Porter Jr. y Aaron Gordon. SGA tiene a Chet Holmgren y Jalen Williams, ambos excelentes jóvenes talentos. El elenco de apoyo de Doncic es bueno, pero no *tan* bueno.
Y aquí está mi opinión: si los Mavericks terminan como uno de los cuatro primeros clasificados en el Oeste, lo cual es totalmente posible dada su racha actual (han ganado 10 de sus últimos 12 partidos hasta el 29 de marzo), entonces Luka *tiene* que ganar el MVP. Sin argumentos. La narrativa en torno al récord del equipo a menudo eclipsa la brillantez individual, pero Dallas está ganando, y están ganando gracias a él.
Stephen A. Smith podría gritarlo a los cuatro vientos, pero los números lo respaldan. Luka Doncic no es solo un candidato; es el protagonista en esta carrera por el MVP. Está apareciendo, ofreciendo actuaciones históricas y arrastrando a su equipo a la victoria contra una dura competencia. Es el MVP. Cuando se entreguen los premios, Doncic estará sosteniendo ese trofeo.